domingo, 20 de abril de 2014



"Hola amor, ¿me recibes? ¡Cambio!..."

11 CLAVES PARA MEJORAR LA COMUNICACIÓN EN PAREJA


"Sin el amor que encanta, la soledad de un ermitaño espanta. ¡Pero es más espantosa todavía la soledad de dos en compañía!" Ramón de Campoamor, poeta español

La comunicación es el área de insatisfacción valorada como más importante y problemática en las relaciones de pareja. Los especialistas en el ámbito abordan este aspecto en sus intervenciones no sólo por su importancia y demanda explícita por parte de los clientes, sino porque resulta necesario de cara al desarrollo de otras habilidades fundamentales o áreas de mejora en la relación. La comunicación es la clave.

Los avances experimentados a nivel tecnológico en los últimos tiempos han supuesto para muchas parejas verdaderos quebraderos de cabeza y conflictos. Y es que determinadas cuestiones, tratadas en el entorno virtual, pueden volverse en nuestra contra con la facilidad y rapidez de un “click”. La razón fundamental es la ausencia del lenguaje no verbal, tan determinante en la comunicación. Esa frase que leemos en un chat o mensaje, puede ser presa de nuestra propia interpretación y puede dar lugar a malentendidos y estos a conflictos. Recuerdo una vez en que una pareja a la que trataba debatía acaloradamente durante la sesión respecto a qué hora había contestado uno al whatsapp enviado por el otro. Ante la duda, él desenfundó su teléfono móvil y, simultáneamente, ella lo sacó de su bolso, cada uno luchando por su verdad. Me llamó mucho la atención que miraban exclusivamente a la pantalla de sus respectivos smartphones, y no a los ojos del ser amado… ¡Y qué decir de las redes sociales! He presenciado discusiones por la foto de turno publicada en la que un brazo descansaba tímidamente en el hombro de otra persona, por un “me gusta” que le puso a fulanito/a, etc. Si hacemos un uso inadecuado de la tecnología y lo virtual en el ámbito de la comunicación, en cualquier tipo de relación interpersonal, muy probablemente estaremos destinados a la fricción, a la ineficacia y al fracaso. Debemos aprender a no caer ante la tentación de lo fácil e inmediato y tratar determinadas cuestiones en persona, cara a cara, atendiendo no sólo a lo que las bocas dicen, sino también al lenguaje de las miradas, de los cuerpos.

En relación a este tema, recomiendo ver los siguientes vídeos que considero, desgraciadamente, no son tanto una parodia como el irónico retrato de la realidad que viven muchas relaciones actualmente:

Vídeo 1 "El doble check es Dios!!" ;-)
Vídeo 2 "Yo tb tq... o cómo el Whatsapp daña las relaciones"


Los ingredientes principales que, en mi opinión, constituyen la receta de la comunicación eficaz son:

1. La empatía: o lo que es lo mismo, la capacidad de calzarse los zapatos del otro, ponerse en su lugar. Eso sí: teniendo en cuenta cómo es la otra persona y desde ese punto de partida (siendo como es) entender cómo piensa, siente o se comporta en una determinada situación (no cómo lo haría yo… ¡eso no sería empatizar!).

2. Responsabilizarnos cada uno de su parte. Hay un proverbio que me gusta mucho y que dice algo así como “cuando señalas con un dedo, recuerda que otros tres dedos te señalan a ti”. Simple pero revelador.

3. Focalizarnos en las posibles soluciones (¿qué podría hacer para mejorar?) y no desgastarnos poniendo el foco en el supuesto problema o agravando la situación empleando malas artes como la culpabilización, la ironía, el silencio castigador, el reproche, la victimización, la falta de respeto o hablar de “tu familia”.

4. Saber elegir el momento, el lugar y el tono adecuados. Es importante tener en cuenta a la otra persona a la hora de “citarla” para expresarle algo. A veces nos dejamos llevar por el impulso y no tenemos en cuenta suficientemente esos elementos, ni siquiera a la otra persona.

5. "Aquí y ahora": ubicarnos en el presente. No irnos hacia el pasado o hacia el futuro, a no ser que tengamos una máquina para viajar en el tiempo.

6. Respetar el espacio e intimidad del otro. Aunque tengamos pareja seguimos siendo seres individuales así que el espacio dedicado a "nosotros mismos" y nuestra intimidad, además de un derecho, es algo necesario y, por tanto, deberá ser respetado por la otra persona. Pretender estar a todos horas con la pareja contribuye a la rutina y a la sensación de "asfixia", a la saturación generando tedio y hasta rechazo hacia el otro. Si tenemos nuestra intimidad, nuestras actividades y nuestras personas de confianza, nos oxigenaremos, nos sentiremos mejor y eso hará que valoremos más positivamente el tiempo que pasemos con la otra persona. Lejos de restar, aumente. ¿Qué valoras más: la calidad o la cantidad? 

7. Empleemos el refuerzo positivo para indicar a la otra persona lo que nos gusta o nos hace sentir bien de ella, como una forma de fomentar el bienestar emocional. La investigación en el ámbito de la pareja muestra cómo las parejas disfuncionales tienden a emplear más el refuerzo negativo (hacer saber lo que no nos gusta al otro) que el refuerzo positivo.

8. Fomentar espacios nuevos de comunicación y disfrute en pareja. Una forma de oxigenar nuestras conversaciones en pareja es la de comunicarnos fuera de casa, en diversos lugares que consideremos agradables. Si cambiamos el escenario, muy probablemente cambie el guión.

9. Expresarnos a tiempo y resolver: atender a corto plazo los problemas que van surgiendo en el día a día para evitar la acumulación de molestias y el consecuente estallido emocional.

10. Aplicar la conocida técnica del bocadillo para solicitar a la pareja cambios en su conducta:
- Acercamiento positivo. Comenzar la conversación con un tono positivo y calmado.
- Describir con claridad la conducta que nos ha generado malestar (qué ha hecho, qué ha dicho, cuándo y cómo), además de hacerle saber cómo nos hemos sentido.
- Solicitar (no exigir) al otro una conducta alternativa, deseada.

11. Aprender el arte de la negociación: aprender a llegar a acuerdos, siendo capaces de ceder para que ambas partes sientan que ganan, en pro del bienestar mutuo.
     
En toda relación interpersonal es normal tener conflictos y pasar por momentos difíciles. Lo importante, en esencia, es el compromiso emocional existente y la actitud resolutiva que se adopte.

Si cuidamos nuestra forma de comunicarnos y tenemos en cuenta y tratamos de aplicar las pautas descritas anteriormente, fomentaremos en nuestra relación de pareja un estilo de comunicación constructivo que generará un vínculo afectivo de carácter positivo, basado en el respeto, el entendimiento y el bienestar mutuos.

© 2011-2014 IVAN HERNÁNDEZ SANTANA. Todos los derechos reservados.

sábado, 19 de abril de 2014


ASTENIA PRIMAVERAL
“LA PRIMAVERA, ¿LA SANGRE ALTERA?”




Sólo hay que escuchar la Primavera de Vivaldi (haz click) para entender que esta estación supone un auténtico despertar de la naturaleza. La primavera, también conocida como el primer verano o la estación verde, hace su aparición alrededor del 21 de marzo y está asociada a procesos de crecimiento y nacimiento.

La popular frase “la primavera la sangre altera” hace referencia al conjunto de cambios que acontecen en esta época. Nos despedimos del frío invierno y nos preparamos para el inicio de un nuevo ciclo vital. Los cambios climáticos que se producen (aumento de la temperatura, prolongación de las horas de luz, etc.) alteran los ritmos circadianos o biorritmos, o lo que es lo mismo: nuestro reloj biológico.

El organismo ha de hacer frente a esta fase de cambio y la adaptación que implica no siempre es igual de rápida, fácil y satisfactoria en todas las personas. Nuestro cerebro es muy sensible a las variaciones climáticas y horarias, generándose algunos cambios en la producción de determinadas hormonas y en el funcionamiento de ciertos neurotransmisores. Por tanto, cada persona tiene una determinada capacidad de funcionar y adaptarse a todo ello, experimentando algunas un proceso más lento y complicado.

La primavera supone para muchos un regalo de la naturaleza. Con el aumento de la luminosidad y de la temperatura, nos podemos sentir más animados, activos, con ganas de hacer cosas y de relacionarnos con los demás. Elegimos colores más cálidos, optimistas y atrayentes para vestirnos y algunos nos rendimos ante la búsqueda de amores y pasiones que desatar.

Sin embargo, otras personas temen la llegada de esta época del año porque experimentan síntomas y sensaciones desagradables. Se trata de aquellas que son más sensibles ante los cambios que se generan y que pueden padecer de lo que se conoce como depresión o astenia primaveral, un trastorno leve y de carácter pasajero, cuya duración normalmente oscila entre varios días y pocas semanas. No se trata de una enfermedad per se, precisamente por su naturaleza temporal, pero si se prolonga demasiado en el tiempo o sus síntomas son intensos y graves podemos encontrarnos ante una verdadera depresión.

Según la mayoría de los estudios la astenia primaveral afecta a 1 de cada 10 personas, principalmente entre los 30 y 50 años y más a mujeres que a hombres. Los datos no son del todo fiables ya que no siempre se evidencian los síntomas, por tanto podríamos estar hablando de una mayor cifra de afectados. Al fin y al cabo, se trata de la lucha de nuestro cuerpo y mente por adaptarse a una serie de modificaciones ambientales, que incide a nivel biológico y de hábitos de vida.

El otoño es otra estación asociada a la astenia, sin embargo es menos popular porque el estado de ánimo no contrasta tanto con la época.
En cuanto a las causas que provocan la astenia cabe destacar, entre otras, la alta vulnerabilidad ante el estrés, problemas de inestabilidad emocional, hábitos de vida desorganizados, desajuste hormonal, una dieta inadecuada y trastornos psicológicos.

De entre los principales síntomas debemos destacar:

-       Cansancio o fatiga física y/o intelectual.
-       Pérdida de interés hacia  las actividades cotidianas o apatía.
-       Debilidad, falta de vitalidad generalizada.
-       Sentimiento de tristeza sin motivo aparente.
-       Sensación de vacío.
-       Trastorno del deseo sexual.
-        Alteraciones diversas del apetito y del sueño.
-       Dificultad de concentración y trastorno de la memoria.
-       Aumento de la irritabilidad e hipersensibilidad.
-       Ideas recurrentes del tipo “no tengo ganas de levantarme por la mañana ni de hacer nada”.

El tratamiento más eficaz contra este cuadro sintomatológico es, sin duda, la prevención a través de:

-       Mantenimiento de horarios regulares.
-       Planificación y organización de las tareas rutinarias.
-       Llevar una alimentación sana y equilibrada.
-       Respetar las pautas de higiene del sueño.
-       Practicar ejercicio físico moderado regularmente.
-       Realizar actividades estimulantes y cuidar las relaciones interpersonales.


Pero la parte negativa de la primavera no sólo tiene que ver con el bajón emocional, sino que el aumento de la vitalidad también puede derivar en estados excesivamente elevados del ánimo (ansiedad, euforia, hiperactividad), que también son disfuncionales.


Autor: Iván Hernández. Artículo publicado en la revista La Salud.


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