sábado, 19 de abril de 2014


ASTENIA PRIMAVERAL
“LA PRIMAVERA, ¿LA SANGRE ALTERA?”




Sólo hay que escuchar la Primavera de Vivaldi (haz click) para entender que esta estación supone un auténtico despertar de la naturaleza. La primavera, también conocida como el primer verano o la estación verde, hace su aparición alrededor del 21 de marzo y está asociada a procesos de crecimiento y nacimiento.

La popular frase “la primavera la sangre altera” hace referencia al conjunto de cambios que acontecen en esta época. Nos despedimos del frío invierno y nos preparamos para el inicio de un nuevo ciclo vital. Los cambios climáticos que se producen (aumento de la temperatura, prolongación de las horas de luz, etc.) alteran los ritmos circadianos o biorritmos, o lo que es lo mismo: nuestro reloj biológico.

El organismo ha de hacer frente a esta fase de cambio y la adaptación que implica no siempre es igual de rápida, fácil y satisfactoria en todas las personas. Nuestro cerebro es muy sensible a las variaciones climáticas y horarias, generándose algunos cambios en la producción de determinadas hormonas y en el funcionamiento de ciertos neurotransmisores. Por tanto, cada persona tiene una determinada capacidad de funcionar y adaptarse a todo ello, experimentando algunas un proceso más lento y complicado.

La primavera supone para muchos un regalo de la naturaleza. Con el aumento de la luminosidad y de la temperatura, nos podemos sentir más animados, activos, con ganas de hacer cosas y de relacionarnos con los demás. Elegimos colores más cálidos, optimistas y atrayentes para vestirnos y algunos nos rendimos ante la búsqueda de amores y pasiones que desatar.

Sin embargo, otras personas temen la llegada de esta época del año porque experimentan síntomas y sensaciones desagradables. Se trata de aquellas que son más sensibles ante los cambios que se generan y que pueden padecer de lo que se conoce como depresión o astenia primaveral, un trastorno leve y de carácter pasajero, cuya duración normalmente oscila entre varios días y pocas semanas. No se trata de una enfermedad per se, precisamente por su naturaleza temporal, pero si se prolonga demasiado en el tiempo o sus síntomas son intensos y graves podemos encontrarnos ante una verdadera depresión.

Según la mayoría de los estudios la astenia primaveral afecta a 1 de cada 10 personas, principalmente entre los 30 y 50 años y más a mujeres que a hombres. Los datos no son del todo fiables ya que no siempre se evidencian los síntomas, por tanto podríamos estar hablando de una mayor cifra de afectados. Al fin y al cabo, se trata de la lucha de nuestro cuerpo y mente por adaptarse a una serie de modificaciones ambientales, que incide a nivel biológico y de hábitos de vida.

El otoño es otra estación asociada a la astenia, sin embargo es menos popular porque el estado de ánimo no contrasta tanto con la época.
En cuanto a las causas que provocan la astenia cabe destacar, entre otras, la alta vulnerabilidad ante el estrés, problemas de inestabilidad emocional, hábitos de vida desorganizados, desajuste hormonal, una dieta inadecuada y trastornos psicológicos.

De entre los principales síntomas debemos destacar:

-       Cansancio o fatiga física y/o intelectual.
-       Pérdida de interés hacia  las actividades cotidianas o apatía.
-       Debilidad, falta de vitalidad generalizada.
-       Sentimiento de tristeza sin motivo aparente.
-       Sensación de vacío.
-       Trastorno del deseo sexual.
-        Alteraciones diversas del apetito y del sueño.
-       Dificultad de concentración y trastorno de la memoria.
-       Aumento de la irritabilidad e hipersensibilidad.
-       Ideas recurrentes del tipo “no tengo ganas de levantarme por la mañana ni de hacer nada”.

El tratamiento más eficaz contra este cuadro sintomatológico es, sin duda, la prevención a través de:

-       Mantenimiento de horarios regulares.
-       Planificación y organización de las tareas rutinarias.
-       Llevar una alimentación sana y equilibrada.
-       Respetar las pautas de higiene del sueño.
-       Practicar ejercicio físico moderado regularmente.
-       Realizar actividades estimulantes y cuidar las relaciones interpersonales.


Pero la parte negativa de la primavera no sólo tiene que ver con el bajón emocional, sino que el aumento de la vitalidad también puede derivar en estados excesivamente elevados del ánimo (ansiedad, euforia, hiperactividad), que también son disfuncionales.


Autor: Iván Hernández. Artículo publicado en la revista La Salud.


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